En México las políticas públicas se han orientado hacia las inversiones dentro del sector energético a costa del incremento de los impactos socioambientales en los territorios y su población.
La infraestructura del transporte de hidrocarburos por ductos en el país se ha incrementado de manera exponencial sin que las y los ciudadanos tengamos acceso a la información sobre dicha infraestructura.
De acuerdo con un estudio elaborado por CartoCrítica y la Fundación Heinrich Böll Stiftung, se identificaron 6 mil 777 proyectos de ductos, cuya longitud es de 68 mil 843.15 kilómetros, equivalente a dar 1.7 veces la vuelta a la tierra en el ecuador. De éstos, el 94 por ciento son ductos terrestres y 3 mil 973.8 km están en el Golfo de México; 21.5 km están en el Pacífico.
El acceso a la información pública en formatos abiertos sobre los ductos es inexistente. La infraestructura se encuentra en opacidad bajo el argumento de la seguridad nacional: la ubicación de los ductos, su antigüedad, bitácoras de mantenimiento, riesgos, fugas, incidentes y tomas clandestinas, se mantienen resguardadas.
Los ductos no están dentro de un complejo industrial con características de seguridad; por el contrario se despliegan a lo largo y ancho de tierras propiedad de terceros, entre ciudades y carreteras, tierras agrícolas, ríos y parajes naturales. Áreas naturales protegidas y territorios indígenas.
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